Cuántos días han pasado desde ese maravilloso 30 de setiembre de 2017 en el que me avisaron que ya habías nacido, y hoy, ¡por fin!, me puedo tomar un tiempo para empezar a escribirte estas cartas que, espero, puedas leer cuando ya estés grande y comprendas que, aunque ya no esté a tu lado, aún antes de nacer, eres mi más importante, sincero y real amor.
Te esperé 9 meses, mientras crecías en la barriguita de mamá, lleno de ansias, de dudas, de miedos, y cada día que pasaba te iba amando más. Cuando aún no sabía si serías niño o niña, lo único que le pedía a Dios, era que te trajera fuerte y sanita, y que me diera la vida y las fuerzas necesarias para verte crecer y cuidarte como la joya más bella del mundo
